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El sol en los pies

Nata o tomate

Le digo a mi compañera de piso que voy a hacer pasta para comer

y le encanta la idea.

Sólo al cabo de un rato descubrimos que la imagen que cada una se ha creado

de ese apetitoso plato no tiene nada que ver.

Yo: con tomate casero, chorizo y huevo duro. Al estilo de mi madre.

Ella: con nata, cebolla, salchichas y atún. Receta propia.

Si algo tan sencillo como un plato de pasta puede generar malentendidos,

cómo no van a surgir en las maravillosas pero enrevesadas relaciones humanas.

Si nosotros o nuestras apetencias son tan distintos como la nata o el tomate,

cómo va a ser fácil construir un espacio común, ya se llame familia, amistad o amor.

La única receta que se me ocurre es la comunicación: hablar, compartir, intercambiar.

Y si llega el caso, seguir cada uno su camino, de forma civilizada:

cocinando pasta para dos pero aliñándola a gusto del consumidor.

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2 comentarios

Vanessa -

Últimamente encuentro demasiados paralelismos entre la comida y las personas (veáse hombres y sus etiquetas correspondientes)...jajaja...
DEberíais haber "compartido e intercambiado", es decir, haber hecho espaguettis con tomate, carne, huevo duro, salchicas, atún y nata líquida!!! jajajaja...
No es un problema de comunicación sino de las imágenes que cada uno tenga en la cabeza y cuando uno es muy alto/a pues claro, lo ve todo distinto! :P.
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elena -

"Hablar, compartir, intercambiar"... La próxima vez te doy a probar mis espaguetis de receta propia, y comeré un poco de los tuyos.
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